Abriendo caminos desde la escuela

IST

Superando dificultades en EL Alto

Como sabéis, Almenara apoya la ampliación y mejora de un centro de capacitación profesional (IST) en El Alto, ciudad árida y pobre a las afueras de La Paz en Bolivia. En esta área la oferta educativa es muy escasa y de muy baja calidad, por lo que hace tres años nos embarcamos en un proyecto para promover el fortalecimiento de un centro de formación que ya existía y cuya vocación era precisamente la de ofrecer educación técnica de calidad y gratuita a jóvenes con escaso acceso a recursos.

el altoEl proyecto, que como os venimos contando hace meses ya está en marcha, consta de dos partes. Una centrada en la mejora de las infraestructuras, en el marco de la cual estamos apoyando la construcción de un nuevo edificio que albergará aulas y talleres y que permitirá al centro ampliar su oferta formativa y el número de alumnos a los que atender. Y otra que busca mejorar los procesos y la eficacia del centro.

Para esto último, y después de identificar las principales debilidades del IST, decidimos trabajar en dos ejes: la vinculación con el mercado laboral, que permitiera adaptar la formación ofrecida a las necesidades reales del mercado, acompañar a los alumnos en su búsqueda de empleo y orientarles en su desarrollo académico. Y la inclusión del enfoque de género en los procesos del centro para tratar de contrarrestar el machismo dominante que afecta de manera evidente a las jóvenes, a su libertad de elección y sus posibilidades de acceso a la educación, el trabajo digno y desarrollo.

Compartimos con vosotros las dificultades que estamos encontrando en este camino. Parece que nuestras compañeras bolivianas que están trabajando en este eje están encontrando enormes resistencias por parte de los varones que enseñan o estudian en el centro. Nos cuentan, por ejemplo, el caso de una alumna que estudia mecánica automotriz a escondidas de su padre y su hermano porque si éstos llegaran a enterarse, sería obligada a abandonar los estudios. Lejos de recibir el apoyo de su entorno académico, tanto profesores como compañeros varones ven esta situación como una muestra de la debilidad de carácter de la joven.

Situaciones como ésta deben y pueden cambiar. Con paciencia, con un diagnóstico acertado y las herramientas adecuadas creemos que podemos contribuir a que este centro de formación avance en la senda de la equidad entre hombres y mujeres y pueda ser un ejemplo de la sociedad justa e igualitaria que queremos construir. En eso estamos trabajando y para ello contamos con vosotros!

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